En verano no puedo ponerme crema… ¡Me suda la cara al ponerme crema!

Lo que realmente ocurre en tu piel (y por qué dejar de hidratarla no suele ser la solución)

Hay una frase que escucho constantemente en consulta cuando llega el calor:

«Carmen, en cuanto me pongo la crema empiezo a sudar. La noto pesada, pegajosa y tengo la sensación de que mi piel no la tolera. Me suda la cara al ponerme crema»

Y casi siempre la siguiente decisión es la misma:

«He dejado de ponerme crema hasta que pase el verano.»

Sin embargo, esa suele ser una de las decisiones menos acertadas.

No porque todas las pieles necesiten la misma crema durante todo el año, sino porque la piel sigue necesitando hidratación en verano. Lo que cambia no es esa necesidad, sino la textura, la formulación y la estrategia cosmética.

Y aquí empieza uno de los grandes mitos de la dermocosmética.

La piel no «respira»

Seguro que has oído alguna vez la frase: «Esta crema no deja respirar la piel.»

Desde un punto de vista fisiológico, esa afirmación no es correcta.

La piel no dispone de un sistema respiratorio propio. El intercambio gaseoso que realiza es mínimo y no depende de llevar o no una crema.

Por tanto, una crema no «asfixia» la piel.

Lo que sí puede ocurrir es que determinadas texturas resulten demasiado ricas para las condiciones ambientales o para el estado de esa piel, generando una sensación de calor, humedad y pesadez.

No hablamos de respiración. Hablamos de termorregulación y de cómo interactúa un cosmético con una piel que está intentando disipar calor.

El verdadero protagonista: la regulación de la temperatura corporal

Cuando llega el verano, nuestro organismo pone en marcha uno de sus mecanismos naturales para mantener estable la temperatura corporal: la sudoración.

Las glándulas sudoríparas producen sudor para que, al evaporarse, ayude a eliminar el exceso de calor.

Al mismo tiempo también aumenta:

la producción de sebo; la temperatura superficial de la piel, la humedad del estrato córneo, la actividad de las glándulas sudoríparas.

Si sobre esa piel aplicamos una textura demasiado rica, demasiado oclusiva para ese momento o simplemente poco adecuada para sus necesidades, la sensación de humedad y pesadez aumenta. Pero No significa que la crema provoque el sudor. Significa que esa formulación no está acompañando las necesidades fisiológicas de tu piel en ese momento.

¿Por qué a unas personas les ocurre más que a otras?

Aquí es donde la dermocosmética debe dejar de mirar únicamente el cosmético y empezar a mirar a la persona.

No todas las pieles responden igual porque tampoco todos los organismos regulan el calor de la misma manera.

Factores como:

  • el estado de la barrera cutánea
  • el tipo y estado de la piel
  • el porcentaje de grasa corporal o el sobrepeso, que pueden dificultar la disipación del calor
  • los cambios hormonales, especialmente durante la menopausia
  • determinados medicamentos
  • el estrés y la activación del sistema nervioso
  • la humedad ambiental
  • la actividad física

Algunas patologías, como la hiperhidrosis pueden hacer que dos personas reaccionen de forma completamente distinta utilizando exactamente la misma crema.

Por eso, nunca recomiendo copiar la rutina cosmética de otra persona.

La piel cambia… y nuestra rutina también debería hacerlo.

La piel no necesita exactamente lo mismo en enero que en agosto.

Con el calor suele aumentar la producción de sebo y de sudor, por lo que una crema nutritiva que en invierno resulta fantástica puede sentirse excesiva en verano.

Hay que revisar el vehículo cosmético más adecuado para cada momento.

Muchas veces basta con cambiar una crema por una emulsión ligera, un gel-crema o un sérum hidratante, manteniendo los mismos principios activos.

¿Influye haber utilizado durante años productos demasiado oclusivos?

Sí, aunque probablemente no por el motivo que imaginamos. La piel no acumula capas de crema durante años, ya que se renueva constantemente.

Lo que sí puede ocurrir es que una rutina mantenida durante mucho tiempo con texturas excesivamente oclusivas para las necesidades reales de esa piel altere el equilibrio de la barrera cutánea y del microambiente superficial. Y aquí quiero hacer una aclaración importante.

Los ingredientes oclusivos no son malos.

De hecho, son imprescindibles en muchas situaciones dermatológicas y en pieles con la barrera muy alterada.

La clave está en utilizarlos cuando realmente están indicados y adaptar su uso a la estación del año y al estado de la piel.

¿Y el microbioma qué papel juega?

Cada vez sabemos más sobre él.

El microbioma cutáneo está formado por millones de microorganismos que viven sobre nuestra piel y colaboran en la protección frente a agentes externos y en el mantenimiento de una barrera cutánea sana.

Cuando aumentan el sudor, la humedad o utilizamos cosméticos que no respetan las necesidades de la piel, ese equilibrio puede modificarse. Una piel cuyo microbioma está alterado suele volverse más reactiva, más sensible y menos confortable.

Por eso, hoy sabemos que cuidar la piel no consiste únicamente en hidratar. También consiste en respetar el ecosistema que vive sobre ella.

La exfoliación: una gran olvidada

Otro aspecto que observo con frecuencia es que muchas personas dejan de exfoliar la piel durante el verano o, por el contrario, exfolian demasiado pensando que así eliminarán la sensación de grasa y sudor.

Ninguna de las dos opciones suele ser la adecuada.

Con el calor aumentan el sudor, el sebo y la exposición ambiental. Esto favorece que se acumulen más células muertas en la superficie y que los cosméticos no se distribuyan de forma tan uniforme.

Una exfoliación suave y adaptada puede ayudar a:

mejorar la textura de la piel, favorecer una aplicación más homogénea de los cosméticos, reducir la sensación de producto acumulado, optimizar la penetración de los principios activos.

Conviene aclarar algo importante.

La exfoliación no hace que sudemos menos.

Las glándulas sudoríparas se encuentran en la dermis y la exfoliación actúa únicamente sobre la capa más superficial de la epidermis. Su función es mejorar el estado del estrato córneo, no disminuir la producción de sudor.

Eso sí, exfoliar en exceso puede alterar la barrera cutánea, aumentar la pérdida de agua transepidérmica (TEWL), irritar la piel y hacer que se vuelva todavía más sensible.

Por eso, prefiero exfoliaciones suaves, enzimáticas o químicas bien pautadas y siempre adaptadas a cada piel.

¿Qué suelo recomendar en consulta?

Cada piel necesita una valoración individual, pero de forma general suelo aconsejar:

Adaptar las texturas a la estación del año.

Mantener la hidratación cambiando el vehículo cosmético cuando sea necesario.

Aplicar únicamente la cantidad adecuada de producto.

Esperar unos minutos después de la ducha o del ejercicio antes de aplicar la rutina.

Revisar periódicamente el estado de la barrera cutánea.

Incorporar una exfoliación suave cuando esté indicada.

Respetar el microbioma cutáneo.

Tener en cuenta la alimentación, el descanso, el estrés, el estado hormonal y la salud metabólica, porque la piel nunca funciona aislada del resto del organismo.

¿Puede ayudar la suplementación?

Es una pregunta muy frecuente en consulta.

La respuesta es sí, puede ser un apoyo muy interesante, pero no porque exista un suplemento que haga desaparecer el sudor.

Cuando una persona siente la piel constantemente caliente, incómoda o excesivamente reactiva durante el verano, me gusta valorar el contexto completo: el estado de su barrera cutánea, el nivel de inflamación, el estrés oxidativo, la alimentación, el descanso, el equilibrio hormonal y otros factores que pueden estar condicionando cómo responde su organismo al calor.

En ese contexto, una suplementación bien elegida puede formar parte de la estrategia.

Dependiendo de cada caso, podemos valorar:

Ringana Antiox, suplemento antioxidante para proteger las células frente al estrés oxidativo.
Ringana Antiox, complemento antioxidante para el bienestar celular.

ANTIOX, como apoyo antioxidante frente al estrés oxidativo. Puedes comprarlo aquí:

https://carmenrodenas.ringana.com/?s=antiox&lang=es

Ringana Protect, complemento antioxidante para apoyar la protección de la piel frente al estrés oxidativo.
Ringana Protect ayuda a complementar la protección antioxidante de la piel.

PROTECT, para complementar la fotoprotección tópica con antioxidantes específicos, especialmente en personas muy expuestas al sol o con pieles sensibles. Puedes comprarlo aquí:

https://carmenrodenas.ringana.com/produkt/caps-protect/?lang=es

Ringana Beyond Omega con ácidos grasos omega-3 para el bienestar general y el cuidado de la piel.
Ringana Beyond Omega, complemento nutricional con omega-3.

Omega-3, por su papel en el mantenimiento de una barrera cutánea saludable y en una respuesta inflamatoria equilibrada. Puedes comprarlo aquí:

https://carmenrodenas.ringana.com/produkt/beyond-omega/?lang=es

La elección nunca debería hacerse de forma automática. Cada piel tiene unas necesidades diferentes y cada organismo responde de manera distinta.

Por eso, siempre recomiendo valorar de forma personalizada si la suplementación puede aportar un beneficio real y cuál es la más adecuada en cada situación.

El éxito de una rutina no depende de utilizar la crema más cara ni el activo más novedoso.

Depende de comprender qué necesita esa piel en ese momento.

Porque el clima cambia.

Las hormonas cambian.

Nuestro metabolismo cambia.

Nuestro microbioma cambia.

Y nuestra piel cambia con ellos.

Por eso sigo defendiendo la misma idea que ha acompañado toda mi trayectoria profesional:

La piel no es un tipo de piel. La piel es un estado.

Si cada verano vuelves a sentir que «ninguna crema te funciona», quizá el problema no sea la crema.

Quizá tu piel simplemente esté pidiendo una rutina diferente, una valoración más profunda o un enfoque más personalizado.

Si te sientes identificada con este problema, estaré encantada de ayudarte a descubrir qué necesita realmente tu piel y, si es necesario, revisar contigo tanto tu rutina dermocosmética, como la posible suplementación que mejor se adapte a tu caso.

Algunas Referencias científicas para que te sean de ayuda:

1.Proksch E, Brandner JM, Jensen JM. The skin: an indispensable barrier. Experimental Dermatology. 2008;17(12):1063-1072. PMID: 19043850.

2.Schwab H, et al. Impacts of Skin Eccrine Glands on the Measured Values of Transepidermal Water Loss. International Journal of Molecular Sciences. 2022;23(23):14874. PMID: 36498629.

3.Grice EA, Segre JA. The skin microbiome. Nature Reviews Microbiology. 2011;9(4):244-253. PMID: 21407241.

4.Sanford JA, Gallo RL. Functions of the skin microbiota in health and disease. Seminars in Immunology. 2013;25(5):370-377. PMID: 24268438.

5.Held E, Agner T. Effect of moisturizers on skin susceptibility to irritants. Acta Dermato-Venereologica. 1999;79:49-51.

6.Romanovsky AA. Thermoregulation: some concepts have changed. Functional architecture of the thermoregulatory system. American Journal of Physiology – Regulatory, Integrative and Comparative Physiology. 2007;292:R37-R46. PMID: 17008453.

7.Kenny GP, et al. Heat stress in older individuals and people with obesity. Comprehensive Physiology. 2017. PMID: 28135065.

8.Elias PM. Stratum corneum defensive functions: an integrated view. Journal of Investigative Dermatology. 2005;125(2):183-200. PMID: 16098026.

9.Rawlings AV, Harding CR. Moisturization and skin barrier function. Dermatologic Therapy. 2004;17(Suppl 1):43-48. PMID: 14728698.

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